El cerebro del corazón

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Hace ya años que se descubrió que el corazón contiene un sistema nervioso muy desarrollado que cuenta con más de 40000 neuronas, además de una compleja red de neurotransmisores cubierta de proteínas y células de apoyo. Gracias a este complejo circuito el corazón puede tomar decisiones, aprender y recordar.

El corazón está en constante comunicación con el cerebro, siendo el principal emisor y transmitiendo una mayor cantidad de impulsos nerviosos de los que recibe.

Además,  es el único órgano del cuerpo con esta capacidad de comunicación, pudiendo llegar a activar e inhibir determinadas partes del cerebro.

Existen cuatro conexiones principales entre el corazón y el cerebro: la comunicación neurológica,  la comunicación biofísica, la comunicación bioquímica y la comunicación energética.

La comunicación neurológica hace referencia a la transmisión de impulsos nerviosos y a la activación y desactivación de las zonas del cerebro.

La comunicación biofísica corresponde a la producida por las ondas de presión. El corazón se comunica con el cerebro a través del ritmo cardíaco.

La comunicación bioquímica se realiza mediante las hormonas y neurotransmisores. El corazón es el encargado de producir la hormona ANF  que asegura el equilibrio general del cuerpo conocido como homeostasis.  Uno de los principales efectos es la liberación de  oxitocina (la hormona del amor) y la inhibición de la hormona del estrés.

La comunicación energética tiene que ver con el campo electromagnético que  surge del corazón, siendo el más potente de todos los órganos del cuerpo y 5000 veces más intenso que el del cerebro. Se extiende alrededor del cuerpo entre 2 y 4 metros variando su intensidad en función de las emociones que se estén experimentando. Se ha observado que cuando sentimos miedo, odio o  ira se vuelve caótico y que se ordena con las emociones positivas.

Por tanto, lo primero que una persona percibe al acercarse a nosotros es el campo magnético que proyecta nuestro corazón.

Poseemos una inteligencia superior que traspasa fronteras y que va más allá del mero hecho memorístico e intelectual. El cerebro del corazón también podemos entrenarlo, ejercitarlo y desarrollarlo para alcanzar el equilibrio y el estado de salud ideal en el que cuerpo y mente se encuentren en una perfecta armonía.

Desde Vivelafruta te animamos a que practiques los sentimientos positivos como complemento a tu dieta diaria equilibrada, porque cuidarse hoy es tener salud mañana.

Os invitamos a que nos expreséis vuestra opinión y comentarios. ¡Siempre son bienvenidos!

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Author: Vivelafruta

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